Wednesday, July 13, 2005

Londres

Como le dije hoy a Edgardo, las ideologías nos dividen a todos. No solamente entre nosotros, sino que a muchos nos parten al medio. Muchos hijos del siglo XX andamos como fantasmas con un hacha clavada en la cabeza, medio hemisferio católico nazi y medio hemisferio judío marxista, y justo la parte del medio, el lóbulo de los afectos, lo cerval profundo de los instintos que nos unirían más allá de las diferencias, o se volvió neoliberal y se consagra a que las industrias le alimenten todos los vicios, o sangra del hachazo. Después, el tiro de gracia es cuestión de azar. Pero el mundo no se convirtió en ruleta rusa de un día para el otro. Vivimos sumidos en un horrible sueño, que fue vigilia para los modernos de antes, y las que para ellos fueron guerras calculadas y conscientes, hoy son pura destrucción.

Nos salvará la lucidez de pensar y poder decir lo que pensamos. Apostemos a eso.