Wednesday, January 11, 2006

"Por fin, por fin...

...se puede respirar" era el jingle publicitario de Sanpic Lavanda allá por los años 70 u 80. Hoy, la cita viene al caso.
Me había propuesto no linkear páginas de diarios (que total los lectores de este blog, de todas maneras, supongo que leen) pero esta noticia lo amerita.
¡Por fin rige en mi provincia la prohibición de fumar en los bares! ¡Por fin la ley reconoce que el derecho de los asmáticos y alérgicos a no vivir tosiendo es más atendible que el derecho de cualquier vicioso o viciosa a darse un gusto que es tóxico para los demás, e incluso letal para unos cuantos! ¡Ahora sí que vale la pena vivir en una sociedad que ya no privilegiará más al "pobre" fumador que "no se aguanta" sin fumar (es SU problema si no maneja la frustración; que haga terapia y aprenda a manejarla) por sobre los enfermos pulmonares crónicos que no aguantamos el humo, eternamente sospechados de "somatizar los nervios" y de ejercer agresión culpógena pasiva sobre los fumadores! ¡Por fin una sociedad como la gente! ¡Puedo volver a los bares, que ya los extrañaba! ¡Puedo volver a un aula universitaria! ¡Salir de mi casa! ¡Terminar mi carrera! ¡Terminar con este encierro! ¡Volver a la vida social cara a cara, no necesariamente con extranjeros! Todos los argentinos fuman, parece; la marginación de los asmáticos es una realidad brutal de la que nadie hablaba, por miedo a ser tildado de facho... pero no se trata de una actitud moralista; la idea no es que no fumen. ¡Que fumen en el pasillo! ¡En el patio, en la calle, en un lugar abierto!
Estoy tan feliz que me prendería un faso...