Saturday, May 13, 2006

Nadando hasta dónde?

Con Déivid, empapado inexorablemente nuestro hogar de Cumbres Borrascosas (el año pasado nos tocó Hamlet, no fue joda) hemos venido conversando, en las pocas comidas que logramos pergeñar más por constancia de él que por la mía (no es por falta de guita: sufro por mi parte de adicción al delivery) acerca de las alegorías centrales de los novelas modernas clásicas. Es un tema literario que a Déivid le interesa, porque tiene que ver con su pasión por los animales.

No sé por qué, casi siempre se trata de aves.

Así, la alegoría central de Cumbres Borrascosas es "la historia del cuco", es decir, la del pájaro que pone sus huevos en nido ajeno, desplazando a la cría original. Es explicitada en el tono sensato de la criada Nelly Dean, narradora testigo: Heathcliff es el cuco, Hareton Earnshaw el pichoncito desplazado. Por citar uno de esos datos inutiles que se encuentran googleando páginas de otros enfermos por los datos inútiles que quieren compartirlos (tengo, según Déivid, el atenuante de que yo los busco por mi trabajo), el pájaro invadido en cuestión, en la vida real, es de la especie del acentor común o (en inglés) dunnock. Se lo conoce en Cataluña con un nombre mucho más bonito, pardal de bardissa, y si hubiera en Argentina le diriamos el pájaro gilastrún; encima, pobrecito, se encuentra en extinción, lo que no es de extrañar.

Otra: en The Catcher in the Rye (El cazador oculto, en la versión de Aurora Bernárdez; o: El catcher en el campo de centeno, etc.) de J. D. Salinger, el protagonista (Holden Caulfield) se pregunta a dónde van los patos del lago de Central Park en invierno, cuando el lago se congela. Se está preguntando eso y acaba de escaparse de su colegio y de su casa; es invierno, y no tiene a dónde ir.

Ayer vino de nuevo a visitarnos Rubén, el cobrador (cobrador de la cuota del Taller Ecologista de Déivid y del alquiler de mi inquilina), que se convirtió automáticamente en mi amigo cuando pidió permiso, se arrimó a mi biblioteca, vio los lomos de varios libros distintos con la firma de Chandler, empezamos a hablar de novela negra y me contó que tenia diez libros de Jim Thompson.

¡¡¡Jim Thompson!!!

Lo convidamos con una rica pastafrola casera (obra de Déivid) y, cortésmente, sacó el tema de los pingüinos. Él los vio por la tele, yo en el diario; Déivid no tenía idea, pero justo era SU tema, así que se lució de todos modos: nos contó la historia de los pingüinos Magallanes del zoológico de San Francisco, California.

Un día, los pingüinos Magallanes del zoológico de San Francisco se metieron en su pileta y se pusieron a nadar en círculos. Nadaron sin parar, sin que nadie lograra distraerlos, durante meses; un día, pararon.
¿Qué les había pasado? Resulta que el pingüino Magallanes es un ave migratoria. Habían hecho en círculos un trayecto que, en línea recta, los hubiera conducido a la meta de su viaje.

"Es para matarse", dijimos Rubén y yo, casi al unísono.

5 Comments:

Blogger Martín F. Castagnet said...

(más que tener que ver con el post, siempre es lindo dar un poco de Kafka)

PD: yo me acordé del Pájaro Amarillo que veía Perry Smith (In cold blood)

"Buitres

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.


Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba."


Franz Kafka

5:45 PM  
Blogger GOGUI said...

Este blog es muy fuerte. Entre los pingüinos de Magallanes que me hacen acordar a esas personas que trabajan en una empresa de seguros durante 20 años y un día se acuerdan de que nunca se tomaron vacaciones, y el buitre de kafka que em hace acordar irremediablmente a mí, es demasiado...creo que me voy a ver tele.
O a comprarme una escopeta por si ese buitre de mierda vuelve.

1:00 AM  
Blogger Ulschmidt said...

¿Anatole France entra todavía en la categoría "Novela moderna"? (porque, la verdad, yo se que ya nadie lee a Anatole France)
Como sea: "La isla de los pingüinos". Obra maestra.

10:29 AM  
Blogger paula said...

una hermosura, el tòpico titulado

2:47 PM  
Blogger xenia said...

Gentes, ¡estos comentarios son un lujo!
Gracias a todos...

11:35 AM  

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