Friday, March 31, 2006

solas y felices

Ilusa yo, que me creía que las/12 era un suplemento progresista. En la nota de tapa de hoy, ilustrada con un hongo, se lee entre líneas un diálogo de sordos entre los testimonios y las conclusiones, entre la realidad y los discursos que pretenden describirla. Mientras que las voces entrecomilladas de las solteras, viudas y divorciadas trasuntan felicidad, satisfacción, plenitud, convicción, las opiniones de las expertas tienden a teñir todo de gris oscuro. Mientras que las mujeres entrevistadas pintan al hombre cama adentro como una insoportabilísima carga, el comentario supuestamente sabio y progre insiste todavía (contra toda evidencia) en que el varón en casa es el sostén, si no ya económico, por lo menos afectivo y sexual de la mina (como si no bastaran los amigos, los amantes...). Peor aún, insinúan que casarse o juntarse sigue siendo el "logro" femenino por excelencia...

¿Qué les pasa? ¿No ven la sensatez de esas mujeres, su alegría, su libertad? Justamente anoche me comentaba Déivid (que es yanqui) sobre el feminismo real que él notaba en la sociedad argentina: "Las mujeres acá son fuertes, autosuficientes, hasta ganan más que los hombres; los tipos argentinos son unos pelotudos. Lo típicamente argentino es que la mujer se divorcie llevándose los hijos y corte toda relación con el ex marido; y la reacción típica de ellos es 'uf, bueno, andate, total, me busco otra chica...'." Déivid, que se declara orgullosamente feminista (y lo es), propone medio en broma reemplazar el machismo por un "hombrismo" y no deja de asombrarse ante el contraste que nota entre nosotros y otros latinoamericanos, para quienes el machismo va en serio: "En México, el hombre es el dueño de la casa. Acá, en este país, ¿cuál es el lugar del hombre? ¿El fútbol?".

Mi visión personal del asunto es que nosotras hemos seguido avanzando y ocupando lugares sin pedirles permiso, mientras que ellos siguen instalados anacrónicamente en el sitial desde donde deben, o creen que deben, darnos venia de paso. Cuando creen ser patriarcas, sólo son adolescentes criticones. Cuando creen ser padres, sólo son hijos. Cuando sean "sólo" nuestros iguales, aceptémoslos. Ya que mientras más pretendan desautorizarnos, más se desautorizarán a sí mismos, porque ¿cómo puede ejercerse un poder sin autoridad alguna, cuando desde el supuesto lugar de la subordinación se les retira, a ese poder y a esa autoridad, todo consenso?

ADVERTENCIA: Esto no fue un post contra los hombres en general. Esta publicidad (en contra) es sólo válida para Argentina y se basa en observaciones parciales, no más de una media docena de casos. No descarto la posibilidad de que, en respuesta adecuada al boicot ("prefiero vivir sola antes que aguantar a un pelotudo", parece ser el grito unánime), algunos hombres argentinos estén evolucionando y se vuelvan seres civilizados, capaces de convivencia igualitaria...

Wednesday, March 29, 2006

fractura expuesta

Hoy me contaron por teléfono la película que no fui a ver ayer. Hasta donde pude ver, el conflicto que expresa "Paradise Now", parece guardar cierta semejanza con ciertas broncas argentinas que llevan 3 décadas juntando pus.

A primera vista, la cosa es así: bajo la opresión, si seguís vivo es que te permiten vivir. Y si te permiten vivir es que sos cómplice: tu supervivencia es el premio que te dieron los opresores por tu complicidad. Si te sacrificás, en cambio, si te inmolás, desalentás así definitivamente toda sospecha de corrupción sobre tu persona. Sobre tu persona que ya no va a estar más, pero ese es el precio de la dignidad y de la integridad: tu vida.

Vaya dilema. Que vivir sea un crimen, que cometer homicidio contra uno mismo sea el único acto ético aceptable, ¿no es acaso una tergiversación de la moral en grado extremo? Es decir, ¿no se puede pensar la cuestión precisamente al revés de como se la pensó en su momento? A quienes se metieron bajo las baldosas en solidaridad con los muertos y luego, cuando salieron, sin preguntar ni indagar a fondo, hicieron de la mera existencia del otro un sinónimo exacto de colaboracionismo, y acusaron en consecuencia, ¿no se les podía argüir, acaso, que al sacrificarse ellos por mano propia les estaban regalando una baja al enemigo? En otro orden de cosas, más extremo, ¿qué es un joven palestino que se detona contra un tanque israelí, sino un muerto más, un ladrillo más en el muro de exterminio trazado por el enemigo?

¿Y cómo se puede NO ayudar al enemigo, cómo se podría NO darle el gusto? Si vivís, lo estás ayudando (a sostener su estructura con tu aliento); si mostrás obra crítica lo estás ayudando (a dar una imagen de gobierno democrático ante el mundo); si no mostrás ni decís nada lo estás ayudando a silenciar, si te matás lo estás ayudando a exterminar. Incluso si te vas, lo estás ayudando a expulsarte.

En fin, que un autoritarismo no deja salida. El autoritarismo crea dilemas de hierro, es decir, conflictos morales donde el bien absoluto es imposible. Sólo cabe, en tal caso, elegir el mal menor. Por definición, el héroe trágico es quien elige el mal mayor. Cabe destacar que un héroe trágico no es un héroe. Son categorías distintas. El héroe trágico es protagonista, sí, pero protagonista de una tragedia.

Por su parte, quienes eligen el mal menor, de heroico no tienen nada. No son inocentes porque la inocencia valía la vida, y a ese precio no, gracias, mejor ser culpables. Culpables en una bruma de culpa colectiva, bruma que cada 24 de marzo los brazos desclavados de sus cruces agitarán a falta de posibilidad de acción mejor.

¿Y para cuándo la piedad que sin duda les debemos?
¿Pero qué piedad arrimarle a quien pedía tu vida?

Tuesday, March 28, 2006

puertas adentro RELOADED

El cronista, dice Aristóteles en su Poética, cuenta la historia de lo que sucedió; el poeta, la de lo que podría haber sucedido. Pero el que cuente la historia de lo que no sucedió, ¿cómo ha de llamarse? ¿Ucronista?

Me señalaba hoy por teléfono una amiga que algo falta en mi nota con Nancy Rojas sobre el arte en Rosario bajo la última dictadura y es la historia de los que se quedaron pintando en su casa, que no salieron a mostrar su obra. Dice mi amiga que aquella era una posición ética de "abstinencia": era negarse a colaborar con el gobierno militar de facto. Yo ya lo sabía, pero no lo puse en la nota (aunque Nancy lo sugiere con la expresión "intimismo"). Mi omisión se debe a cuánto me molestaba el fanatismo beligerante con que se plantearon las opciones. Me resuena todavía en la cabeza el grito de Mónica Calegari: "¿Exponer? ¡Eso es hacerle el caldo gordo a los milicos!"

Me molestaba, ahora que lo pienso, porque sólo dejaba dos posibilidades, cuando en realidad hubiera habido muchas más. Complicidad o silencio, negro o blanco, asesinos o santos. ¿Y las pequeñas rebeldías, las microscópicas valentías, los mensajes en clave, los graffiti a lápiz, la canción de denuncia de esos crímenes escrita de tal manera que los milicos creyeran que eran puros disparates, mientras cualquiera con un poco de sensibilidad o de cerebro recibía el mensaje, y lo amplificaba?

Es que si un perro muerde a un niño no es noticia, le digo por teléfono a mi amiga. La noticia es que un niño muerda a un perro y eso es lo que puse en la nota, lo excepcional: los que salieron, cuando todos se escondían. Yo no hablo de la actitud mayoritaria. "No era una actitud mayoritaria" dice mi amiga, y me tira de memoria la lista de quiénes mandaron obra, a qué salones. Es escalofriante su memoria.

Ella pintaba una pintura de denuncia de los crímenes de la dictadura, la guardaba en su casa, la mostró recién después. Una denuncia frontal, directa, un muerto de su barrio. "Pero si hubieras", le digo, "sacado aunque sea tu cuadro a la vereda, un ratito, para que lo vieran tus vecinos...".
"Tenía mucho miedo", dice mi amiga.
Me da bronca. ¿Qué "denuncia" es esa?
Pero es verdad que a nadie se la puede exigir el heroísmo; ni a nadie se le puede exigir el sacrificio. Callar era el sacrificio, hablar era el heroísmo. En el medio: los grises, los matices, los vericuetos, los pliegues, las astucias de la metáfora.

Releo la parte que yo escribí de la nota y le encuentro una pátina de normalidad que me asusta un poco. Falta algo en la nota, sí: falta la falta. Hablo de lo que había, dice mi amiga, y no de lo que faltaba. No menciono lo que se dejó de hacer. Tiene razón, tengo que hacer otra nota: una nueva, que nombre esos vacíos, y que describa su modo exacto de faltar, su estilo preciso de ausencia.

"No te borrés, que te necesitamos", pedía, o mejor dicho ordenaba, la dictadura militar en uno de sus infames eslóganes de propaganda. "Si te quedás, si confiás, vas a ver que ganamos". Y por eso, para que los milicos perdieran, mi amiga y sus amigos los desobedecieron y se borraron. Pero se borraron borrando el borramiento, es decir, no mandaron al salón nacional un cartel negro que dijera: "Yo acá no mando". Hubiera sido, ahora que lo pienso, una genialidad considerando sobre todo la ambigüedad del verbo "mandar". (Yo a mis archivos adjuntos siempre los "envío".)

En suma, temo que las ausencias imperceptibles de tantas obras en los salones y galerías no hayan sido un silencio tan atronador como para que en él resonara el eco terrible de los crímenes imprescriptibles del terrorismo de Estado. Pero fueron, sí, un acto ético: un gesto solidario con los miles de desaparecidos, presos políticos, asesinados. Rehusarse a mostrar algo que fuera aceptable para los milicos, mientras ellos devastaban el país, era una forma silenciosa de decirles "no".

Lo molesto era el grito, la acusación. Pintar flores era un crimen. Cantar canciones mientras se estaba matando gente era un crimen. No miraban antes de tirar: en eso se parecían a los milicos. No se detenían a mirar la sangre entre las flores, no se quedaban a escuchar si la canción era de luto, si instigaba a la rebelión contra el gobierno cruel, si denunciaba cantando con tristeza sus actos terribles.

Aquella "abstinencia" fue un acto ético secreto, ante la propia conciencia, ante algún que otro colega, ante Dios tal vez, ni siquiera ante la Historia porque ni la prensa, o lo que de ella está bajo mi responsabilidad, se calienta en tomar nota. Porque falta quien tome nota sin tomar partido, aceptando que cada cual hizo lo que pudo. Porque falta el cronista que cuente aquello que no pasó, aquello que de tan poco sucedido ni siquiera se haya sabido que no pasó.

Tengo que escribir esa nota, ¿pero cómo? Quizás entrevistando a alguien, algún representante de aquella minoría dentro de esa generación con la cual hoy puedo discutir sin asustarme como antes, cuando ellos tenían mi edad de ahora y yo dieciocho años. "¡Eso es hacerle el caldo gordo a los milicos!" aullaba la Calegari y a mí me daba un miedo bárbaro hacerle frente, decirle que no estaba de acuerdo.

Mi miedo animal fue el de la dictadura, pero mi miedo humano vino en democracia.
Y cuanto más falta todo, menos miedo tengo.

dialoguito friki

"Nosotros también fuimos desaparecidos",
exagera mi amiga.
No, le respondí, son ex desaparecidos
en el peor de los casos:
porque si desaparecieron
y luego reaparecieron,
entonces desaparecieron doblemente,
ya que desaparecieron primero ustedes,
y después ustedes mismos hicieron desaparecer
su propia desaparición.

arte en Rosario, 1976 a 1984

"Metete en tu casa, y seguí pintando". O algo así.
Un breve informe especial, hoy, en Rosario/12.

Saturday, March 25, 2006

carpe diem

(efectos de una sobredosis de horóscopos)

Aproveche este minuto: la influencia transitoria de Aldebarán en cuadratura con Canopus le permitirá, a las 6:24 AM (hora del lugar donde usted reside) reconciliarse con todos sus antepasados, reencontrarse con un amor de antaño, terminar de firmar su sentencia de divorcio, planificar el futuro, formar una familia, reducir los restos de la bisabuelita, llamar al plomero, hacer grandes negocios y salir de pobre de una buena vez, Acuario. No sea el mismo colgado de siempre, haga un esfuerzo de voluntad por no perderse en las brumas de las nubes de Ubeda por donde usted transita habitualmente dada la incontrolable creatividad y espíritu libertario de su signo. Salud: cuidado con los chicles. Posible resfrío. Amor: no se desnude tan rápido. Dinero: gaste menos en el kiosco, no invierta en chicles, pero compre forros. Sorpresa: heladera nueva.
Anímese por un momento a aprovechar las oportunidades que los astros le brindan.
No se arrepentirá.

Friday, March 24, 2006

el muro, la memoria

Falta mucho por hacer y por pensar, a 30 años del último golpe. Falta discutir tanta historia, revisar tanto dato, investigar y castigar tanto crimen. ¿Cuántos fueron exactamente los desaparecidos y quiénes, exactamente, los hicieron desaparecer? ¿Cuántos milicos y civiles habían muerto en los atentados de ERP y Montoneros? ¿A cuánta gente mató la triple A? Y todos esos muertos, ¿cómo nombrarlos, qué son? ¿Héroes, víctimas, o qué?

Pero anoche, en el Patio Cívico, Liliana Herrero cantó con su mejor voz: con esa que le sale de adentro, pura zamba inteligentemente salvaje sin un gramo de pátina tanguera. Y al cantar Liliana pensaba cada verso, como filósofa que es. Abría, así, mundos de sentido. Los que la escuchábamos cantar nos habíamos sentado algunos en sillas, o en reposeras, otros en el césped. Había un hombre mayor en una silla de ruedas. Había, detrás mío, un joven borracho fuera de control, protestando: "No vine a ver un acto oficial, esto no es hippie, yo me voy". Y su novia, cubierta de vergüenza, se lo llevó por fin. Vi, como nunca, parejas de personas adultas con gestos de ternura como si las canciones los devolvieran a su adolescencia. La torre del panóptico central del ex penal estaba empapelada con collages de chicos de las escuelas, donde imágenes del Pocho Lepratti y de los cacerolazos se mezclaban con recortes de prensa del 24 de marzo de 1976 (en uno decía que el primer comunicado había sido a las 3:15 am, dato que yo ignoraba), como si el sentido de hechos tan lejanos para ellos pudiera articularse a partir de una memoria vivida, la del 2001.
Los adultos leíamos con atención y con curiosidad estos mensajes de los chicos. ¿Cuál es nuestro legado? ¿Aquel tiempo de plomo que fue parte de nuestras vidas, cómo será recordado y pensado por quienes no lo vivieron?

Anoche fue la hora de la gente gris, de la gente común, de la que no fue protagonista. Ya no va más esa división tajante trazada en 1984 entre los "héroes" (de cualquier bando) y los "giles" (asimilables por defecto, siempre, al bando contrario). Cualquiera que haya estado aquí entonces, cualquiera que haya conservado vivo algún recuerdo, una hebra de experiencia; cualquiera que haya sabido "algo" sobre el accionar represivo de las FFAA y lo haya retransmitido siquiera en un susurro, cualquiera que haya resistido yendo a un recital de rock o mostrando una pancarta con un poema, cualquiera que haya desfigurado propaganda del gobierno militar o se haya animado a andar con ropa que no fuera el uniforme civil de la pilcha "legal" (sobreadaptada), o a compartir más o menos en secreto libros y revistas con versiones no oficiales de lo que "sucedía"; cualquiera que se haya animado a cantar una canción prohibida así fuese puertas adentro; cualquiera que haya estado, anoche obtuvo, obtuvo al fin, su permiso para llorar sin culpa.

Anoche se terminó la posdictadura.

Quizás sea una nueva expresión de la lucha de clases, una manera de seguir teniendo algo los que ya no tenemos casi nada, habiéndolo tenido casi todo; quizás (seguramente) sea una maniobra demagógica e inclusiva de este gobierno peronista de izquierda. Como sea, me sirve. Anoche me acordé de quién era yo antes de empezar a aceptar el rótulo vergonzante de "hija del Proceso". Era alguien que lograba abrir mínimos respiraderos para la libertad personal, mía y de mis amigas más cercanas, a pesar de una madre videlista medular. Me acuerdo de cuando hice circular sotto voce una versión ligeramente retocada del slogan de los milicos "Los argentinos somos derechos y humanos" transformada en "Los argentinos somos desechos humanos". Había memorizado los artículos 16 y 17 de la Constitución Nacional. Contaba lo poquito que sabía sobre el terrorismo de Estado y me fui quedando sola. Andaba sola por las calles desiertas de entonces. Mi familia me relegó al lugar social de la locura. Me sentí siempre, desde entonces, un cuerpo extraño a la sociedad, como si no formara parte de la especie humana. Anoche, esa sensación desapareció.

Todas aquellas ínfimas conductas de resistencia estaban lejos, lejísimos, del heroísmo de los que dejaron la vida en una lucha, y que en 1984 eran el único ejemplo. Se hablaba entonces, me acuerdo, de los partisanos de la Segunda Guerra Mundial: nos los ponía como ejemplo la misma gente que había festejado el Mundial de Fútbol 1978 y que ahora de pronto eran la vanguardia del nuevo furor revolucionario.

Fue una época triste y confusa, no de alegría, el retorno de la democracia para quienes sin estar en ningún partido habíamos salido a sostener ámbitos mínimos de opción desafiando las razzias, soportando el pánico animal y masivo (imaginar un ataque de pánico de ocho años de duración: eso sentimos) y a pesar de todo no supimos qué decir cuando nuestros pares más democráticos, autoritariamente, nos colgaron el sambenito de cómplices silenciosos. La dictadura había hecho su trabajo: había criado una generación aterrorizada e incapaz de responder ante la condena inapelable del Otro. Todo lo demócrata que supe ser bajo la dictadura, no pude serlo con la democracia.

Escuché de boca de mis compañeros militantes de la Universidad todos y cada uno de los insultos que nos asignaban automáticamente a los nacidos en 1965 una identidad de colaboracionistas, y guardé silencio. No me animé a decirles que yo había cantado "Me gusta ese tajo" en los pasillos de la escuela, sólo porque era una canción prohibida. No me atreví a destacar la importancia, pues la desconocía entonces, de haberme rehusado a participar en los festejos patrióticos del Mundial o en los del comienzo de la guerra de Malvinas. En 1978 mis familiares y vecinos, en los balcones, colgaban banderas y golpeaban cacerolas mientras mis amigos y yo los tratábamos de idiotas y ellos de antipatrias a nosotros; no me imaginé en 1984 que aquello marcara una diferencia. No les conté a esos militantes de último minuto, porque entonces yo tampoco lo sabía, que si bien el costo pagado por todos esos gestitos de libertad muy poco heroicos y medio ridículos no fue la muerte, tres décadas de ostracismo social y miedo residual ("paranoia", lo llaman los amnésicos) pueden llegar a parecérsele bastante.

Es que digo "nosotros" y me suena a mentira.
He habitado una soledad inhumana.
Pero ahora es la hora de la gente gris, de la gente común, y de recordar con ternura nuestras microscópicas rebeldías. No somos héroes por eso, no. Tampoco es que hayamos crecido: los demás caen hasta nosotros.



"Aquí mis huesos insomnes, temblorosos
han venido a reclamarte la memoria.
Quítame de encima bronce y monumentos.
¡Sácame de esta vitrina donde
la democracia sepulta (brillo y transparencia)
nuestra historia inconclusa: ¡Anda Herman@!
Ahora restituye a mis pancartas su vigencia.
Caliente me derramo en cada esquina,
estallo en el piquete, humeo en barricadas.
Furiosxs, hambre y deuda se agigantan.
Mi cuerpo sigue cayendo
en plazas y estadios latinomericanos
bajo demócratas y asesinas balas.
Anda herman@:
no me congeles en el mármol
no me condenes a un museo...
¡No quiero desaparecer en un día feriado!
Aquí mis huesos insomnes, temblorosos
han venido a reclamarte la esperanza."


"Desaparecid@", poema anónimo pintado a las 0:00 hs. del 24 de marzo de 2006 en el muro a la entrada del ex centro clandestino de detención "El Pozo" de la ex Jefatura (hoy Patio Cívico), San Lorenzo esq. Dorrego, Rosario (Santa Fe), Argentina.
(Lo publico a título documental aunque no concuerde 100% con las ideas del poema)

Thursday, March 23, 2006

TUMBA Y MONUMENTO

(fragmento) Por Gustavo Nielsen

Texto escrito a partir de una entrevista con Julián Bonder y posteado por su autor en Milanesa con papas
(septiembre de 2005; ver allí la versión completa)


1
Adolf Loos, el arquitecto vienés, planteó que sólo una pequeña parte de la arquitectura pertenece al mundo del arte: el sepulcro y el monumento. Lo que Loos quiso decirnos es que el arte tiene lugar cuando está implícita la idea de sepulcro y monumento, esto es la idea de un lugar de excepción al cual nos ha llevado la vida. Y que trasciende la función real de la vida.
Lo que importa, entonces, en la tumba, no es quién está allí, sino saber que allí hay un ser humano. La existencia humana siempre fue coleccionada en el sepulcro. El arte genuino, en ese sentido, nos invita a dejar el lugar al que nosotros denominamos realidad, para liberarnos y retornar al concepto íntimo de quiénes somos. Ese momento de parar y poder preguntarnos es el momento esencial del monumento.
La palabra monumento viene de monere, del latín: recordar, advertir. En alemán, monumento significa pensar en el tiempo. Podemos percibir que, más que una forma o una imagen, la monumentalidad es una cualidad. La monumentalidad misma no tiene que ver con lo grande, sino con la capacidad para evocar. Esta cualidad hace que a veces percibamos en ciertos objetos o edificios algo que está más allá de sí mismos. Algo muy superior relacionado con lo humano, que muchas veces es una retórica del poder.
Si seguimos este argumento de Loos, podemos pensar que los memoriales que tienen que ver con el tema del Holocausto u otros traumas públicos o históricos, están referidos a una condición de supra capacidad de la arquitectura, de último discurso en términos de la práctica artística: son lugares de excepción a los cuales la destrucción de la vida nos ha llevado.

2
El Holocausto cambió las bases para la continuidad de la vida en la historia. Representa una ruptura irreversible en la cual se ve tocado todo aquello que tiene rostro humano. La llamada "solución final" al problema judío es resistente a cualquier perspectiva redentoria de la humanidad, y es una herida que amenaza con permanecer abierta. Cuando alguien dice la palabra "Auschwitz", un vacío se genera en la mente. Ese vacío es la piedra fundacional de la imposibilidad de representar. Es un momento para el cual no existe monumento, porque la palabra misma es el monumento.
Algunos memoriales, como el de San Francisco, que muestra personas tendidas en el suelo, resuelven el tema de una manera directa: buscan el impacto visual, la emoción primaria. Son monumentos figurativos. También hay monumentos muy austeros, como el memorial de Boston: apenas unas torres de vidrio. O el edificio de Libedskin en Berlín. Son proyectos abstractos.

3
En "Los perros negros", Ian Mc Ewan describe el museo de Majdanek, hecho sobre el mismo campo de concentración. Está haciendo el recorrido con una amiga, y escribe lo que sienten al caminar ante esas colecciones mortuorias.
"En otro barracón, más zapatos, y en un tercero, increíblemente, más, ya no en cajones, sino desparramados a millares en el suelo. Vi una bota claveteada al lado de un zapato de bebé con un corderito que todavía se veía a través del polvo. La vida convertida en basura. La extravagante escala numérica, los números fáciles de decir -decenas y cientos de miles, millones- le negaban a la imaginación la adecuada compasión, la comprensión del sufrimiento a la que tenía derecho, y uno se veía atraído insidiosamente hacia la premisa de los perseguidores, que la vida era basura que podía inspeccionarse en montones. No había nada que pudiésemos hacer para ayudar. No había nadie a quien alimentar o liberar. Paseábamos como turistas. Ibas allí y te desesperabas o metías las manos hasta el fondo de los bolsillos y apretabas las monedas tibias y descubrías que te habías acercado un paso a los soñadores de la pesadilla. Ésta era nuestra inevitable vergüenza, nuestra participación en la desgracia. Estábamos del otro lado, andábamos por allí libremente como el comandante haría en su día, o su maestro político, hurgando en esto o aquello, sabiendo el camino de salida, con la total certeza de nuestra próxima comida."
En los sitios de destrucción, la memoria del holocausto es como un objeto que tiene que ser excavado, reactuado, evocado con un acto deliberado de memoria. Si no, las ruinas de los campos de concentración nos invitan a confundirnos, a creer que esa es la realidad, cuando esos son sólo desechos de la historia. El residuo de la historia no es la historia. Por eso, una simple flor en el piso de una cámara de gas es un acto que convierte esa cámara en un monumento.
Los museos que están ubicados en sitios distintos a los de la masacre, tienen que contar la historia de una manera nueva.

4
Cita de Lyotard, filósofo francés: Si el holocausto puede ser pensado como un terremoto que ha destruido todos los instrumentos de medición, nuevas formas de representación son necesarias y no están al alcance de la mano.
La totalidad del holocausto ha sido fragmentada en múltiples memorias. Cada sobreviviente tiene un recuerdo diferente. La distancia temporal con los eventos también ha liberado a la memoria misma de enfocarse solamente en los hechos. Y, de alguna manera, modificó criterios representacionales. El silencio delante de las víctimas y sobrevivientes contrasta con formas usadas frente a un público de TV, como películas del tipo "La vida es bella" o "La lista de Schindler". Para las nuevas generaciones, distanciadas con los eventos -.y después de una gran erupción de museos y memoriales relacionados con el Holocausto-, nuevas actitudes son posibles.
Ni el arte, ni la arquitectura pueden ni deben compensar o intentar compensar la masacre.

Wednesday, March 22, 2006

recordando lo desaparecido

No, no es un chiste rosarino de mal gusto ponerlo así, en singular. Aguas, ganado, recordar, desaparecer: las raíces de las palabras que forman este titular parecen salidas de algún poema de mi amigo Edgardo Zotto.

Tuesday, March 21, 2006

infancia en Argentina, 1975

Créase o no, en algunos lugares de la provincia de Santa Fe le dicen "excusado" a la letrina. Es un interesante caso de eufemismo. Me acuerdo de un viaje de estudio con la escuela primaria: en un bar, preguntamos por el baño y nos encontramos con esta palabra desconocida. "¿Hay un acusado en el patio?" preguntó una compañera, asustadísima. La misma, creo, que cuando vio un cartel que decía "Cerrado por duelo" salió corriendo, gritando: "Dale, vámonos, a ver si todavía nos pegan un tiro".

En la escuela, hacia 1975, nos aconsejaban que cuando anduviéramos por la calle no juntáramos nada del suelo porque podía ser una bomba. Una vez, en un camping, noté con pena que el miedo me impedía levantar unas piñas piñoneras caídas de unos pinos. Pedí consejo a una amiga. Nos quedamos mirando esas bolitas leñosas, con esas escamas como de caparazones de mulitas enroscadas, evaluando su capacidad de engaño, su potencial destructivo. No eran muy amenazantes. Pero "por las dudas, no", dijo ella al fin. Volví al ómnibus con las manos vacías.

Pero cuando jugábamos con mi prima, la posibilidad de una bomba era interesante: sonaba a aventura. Mi prima y yo éramos los agentes de CIPOL y salíamos por ahí a la hora de la siesta a buscar bombas para desactivar y micrófonos ocultos. Aclaro que eran ideas de ella, que era ella quien tenía la imaginación necesaria para trasladar a la realidad lo que veíamos en las series de misterio que daban todas las tardes en nuestros aparatos de TV en blanco y negro.

Ahora vive en Israel, mi prima.

Las bombas, los micrófonos ocultos, las pinturas rupestres en código y los documentos comprometedores estaban en la selva. Es decir, cualquier basura más o menos brillante o extraña podía hallarse entre los cañaverales que rodeaban la vía del tren, detrás de su casa: pilas, trozos de cable. Jamás encontramos nada parecido a un cadáver. Sí ropa tirada, pornografía y cosas por el estilo. Un día, en la pared del muro del fondo de la casa que daba a la vía, leímos tres letras pintadas: ERP. "Berp", dije. Mi prima, no me acuerdo si con un carbón o una tiza, dibujó una gran "B". ¿B de qué? "Bonito Ejército Revolucionario del Pueblo", dijo. Nos reímos.

Mi prima ahora descifra alfabetos mágicos en un país salido de un libro, donde vive. Ella y sus hijos dominan el arte de esquivar las bombas. ¡Y son bombas de verdad!

Sunday, March 19, 2006

TEST: ¿está usted rodeado...

...de gente irresponsable... o que vive en hoteles?

Da como excusa, cierta, para no ir a una fiesta (de cumpleaños, de tarde, un sábado): "No puedo ir porque en mi casa se cortó el agua". Y ninguno de los invitados logra entender la conexión causa-efecto entre ambas cosas.

SÍ/NO

mis ex vecinos molestos...

...ahora, en Internet. Y en una entrevista por chat, contando qué hace la gente cuando los ve, pero no qué hace (o le surgen ganas de hacer) cuando los OYE...

(Yo, personalmente, pensaba en comprar una escopeta.)

Via Conexiones de Clarín

Thursday, March 16, 2006

TEST: ¿es Ud. un solitario?

Se entera de que el timbre de su casa no anda, por el cadete del delivery.

SÍ/NO

Wednesday, March 15, 2006

cambiar el rumbo de las cosas

Tres autoras y un autor (Mori Ponsowy, Alejandra Laurencich, Efraim Medina Reyes y quien suscribe) imaginan la posibilidad de que una letra, un rito, un cuento, o un beso, cambien el rumbo de la vida y de las cosas. ¿Dónde? Véanse las cuatro últimas entradas de http://unagomadeborrar.blogspot.com/.

Tuesday, March 14, 2006

final

Bajé del colectivo acordándome de ellos, de esos tipos. Me imaginaba diciendo, explicándole a alguien: "Eran todo, para mí".
Caminé unos metros y justo estaban. No me vieron. A uno de ellos, a quien no veía desde 1997, me alegró verlo bien, rejuvenecido y contento. El otro, que con los años y una ayudita de la cultura pseudo-corporativa cínica que irrevocablemente desarrollan ciertos intelectuales ("¡Estamos en la Empresa, en la picadora de carne!" bullshit...) se fue convirtiendo en mi peor enemigo, tampoco me vio. Su presencia parecía alegrar tanto a mi otro antiguo amigo, que por primera vez no lamenté haberlo asesinado.
Seguí de largo. Tenía que ir a trabajar. Por fin lo he logrado: mi profesión, dinero, respeto de los colegas, un espacio de trabajo cómodo y amable. Seguí de largo como hubiera seguido luego de despertar de un sueño. Como en esas películas donde se desencuentran, pese a coexistir en un mismo espacio, dos universos paralelos: así.


UPDATE (después de cobrar): Bueno... lo de "dinero"... es un decir...

the real thing

Algunos atopianos admiraban a Leo Rosen porque, según decían, "El Ruso no quiso venderse". "Como si alguien hubiera venido a ofrecerle dinero por él mismo", pensó Walter con amargura, "y él hubiera tenido la posibilidad de rechazarlo". Walter descreía profundamente del relato "generacional" que dividía a "los de 40" entre "los que transaron" y "los que fueron fieles al ideal". Como si alguna vez, pensaba Walter -pensaba y decía: lo había discutido mucho en casa con Griselda-, "como si alguna vez alguno de nosotros hubiera tenido, no digo ya algún ideal, sino alguna idea, siquiera alguna remota y reputa idea de algo". Walter, ahora que muy a su pesar coexistía con Rosen en el infierno de los inútiles, se aferraba a su fatalismo como única marca distintiva capaz de diferenciarlos: Rosen, pensaba Walter ahora, quizás sea un idealista, como dicen; o no, quizás es sólo un ingenuo que a lo mejor se cree que está en el fondo de la zanja porque quiere, porque todos le han dicho que es un genio y se han cansado de decírselo, y también se han cansado de decirle que no sé explican cómo, qué hace un talento como él ahí, en la nada, desperdiciándose; y al no darles él ninguna explicación han terminado por convencerse de que está ahí porque quiere, y tanto se lo han dicho que es muy posible que lo hayan convencido.
O quizás por eso no vienen a comprarlo: es un idealista, dicen. No querrá venderse, piensan. Anticipan su seguro rechazo... macanas, todas macanas, se dijo Walter. De chiquitos creíamos en el viejo de la bolsa; ahora, creemos en el Hombre de la Billetera.
En cuanto a mí, pensó Walter, la tengo más clara: no me vendí, se decía, sencillamente porque nadie me compró. Dos gotas de agua en el infierno, mientras se evaporan, ¿qué las distingue? La lucidez, la lucidez, se decía. Soy mejor que él, pensaba, precisamente porque soy el peor.

Saturday, March 11, 2006

últimas palabras

RIIIIING...
¡Por fin, el delivery!

Friday, March 10, 2006

un día en la vida

"Lo real crece, lo real avanza. Un día todo será real, y cuando todo sea real, será el fin" (Jean Baudrillard)


Salí de dar el fallo con los otros dos integrantes del jurado y me fui al diario, y dije que tenía un rato libre. Justo había trabajo para hacer. "Vayan ahora", dijo la jefa de sección. "Total al fotógrafo le reconocen el ticket".

Salimos del diario y paramos un taxi. El taxista tenía el pelo largo y deshecho, una camisa de colores brillantes de varias temporadas veraniegas atrás y una flacura, y una piel curtida, como si lo hubiera ido quemando alguna droga no de este mundo, alguna sustancia infernal. Se me ocurrió que quizás parecía un personaje de alguna película de Jarmush: el rol de marginal, sobreactuado por algún limadísimo músico de rock. El taxista hizo los comentarios de rigor sobre el clima, a los que respondió el fotógrafo, y síguió manejando un trecho en silencio. Cuando tomó la avenida del túnel, él y el fotógrafo intercambiaron algunos breves comentarios sobre el coche. Un camión venía acercándosenos, por otro carril a nuestra derecha. El conductor del camión se arrimó al taxi, saludó al taxista, y el taxista le gritó: "¡No está muerto!" "¿Qué?" preguntó el camionero. "¡No está muerto, está en coronaria!" El fotógrafo me dirigió con disimulo una mirada de asombro, casi un gesto de signo de pregunta. El camión quedó atrás y el taxista se puso a explicarnos que hablaban de un compañero. ¿Qué le había pasado? ¿Accidente? preguntamos al unísono. No, era pintor de obra. Estaba lo más bien y de pronto se frenó, o algo así dijo el taxista. Tiene mal un riñón y un pulmón. No fumaba. ¿Habrán sido los diluyentes? Tomaba mucho, dijo. No entiendo porqué le pasó eso, dijo. ¿Será la bebida? Claro, es la bebida, dije. El camión volvió a alcanzar al taxi. "¡Está en coronaria! ¡Hay que ir a visitarlo! gritó el taxista, a través de dos ventanillas bajas, la suya correspondiente al asiento del acompañante y la del conductor del camión. "Tiene más de cincuenta años, menos de sesenta", nos contaba el taxista. "¿Me hace un ticket, maestro?" dijo el fotógrafo.

La nota era una muestra de documentación y obras de un pintor de caballete que primero se había pasado al arte de vanguardia, de ahí al arte político, de ahí a la política pura, de ahí al sector prensa del Partido Revolucionario de los Trabajadores/Ejército Revolucionario del Pueblo, luego a su fuerza armada, y por último había muerto asesinado por la policía junto con otros cuatro compañeros en un campo de práctica de tiro cerca de Clarke, provincia de Santa Fe, el 11 de octubre de 1975. El fotógrafo fotografió sus insignias de teniente del PRT/ERP: una estrella azul de cinco puntas bordada sobre un galón caqui de gabardina Ombú.

Después volví al mismo restaurante donde nos habíamos reunido más temprano los integrantes del jurado, y donde había quedado en reunirme para una clínica de obra con un escritor y guionista joven que está tratando de escribir una novela de ciencia ficción: qué pasaría si la realidad virtual fuera un producto y se pusiera a la venta y toda la realidad real, de a poco, fuese siendo transformada por el producto. Me dejó un borrador de veinte páginas.

Escribo esto mientras espero el delivery de la rotisería.
¿Qué pasa, que no viene?

Thursday, March 09, 2006

mis ladrillos

Alegoría viyera del lit-log (1)

Acá la cosa es así: acá se amasa el ladriyo, viste. Uno por uno amasamo lo ladriyo, y indispué se levantamo la casa grande. Lo ladriyo lo amasamo acá, la casa la levantamo ayá, mirá, ayá. ¿Te tengo que esplicar por qué amasamo el ladriyo en un lao y levantamo la casa en otro lao distinto? ¿So gil, vo? ¿Vo te creé que la casa la sacamo del barro así nomá toda entera, como crió el mundo Dió, que la sacamo así?
No, no me toy poniendo nervioso, te estoy nomás esplicando, dejame que te esplique. Lo ladriyo, uno por uno, uno por uno lo amasamo losotro. Le ponemo fecha, ve. El de abajo e de ayer. Asemo uno por día porque pa más el barro no nos da. Con la poca agua que ai, no podemo aser barro pa má de un ladriyo diario. Pero quedate bien tranquilo, que cada uno desto ladriyo si está bien echito, pa las casas va, es pa la casa grande. Si vo mirá día a día lo que asemo losotro acá, con lo ladriyo, viste, es como si verías la casa que vamo a aser ayá pero de a poquito, no toda junta.
¿Mentendiste aora, pibe?
Tonce no cascotié má, ¿okey?


(1)= LIT-LOG: Blog literario.

Wednesday, March 08, 2006

mi homenaje...

...en el Día Internacional de la Mujer, a mi querida abuelita, Elvira Fontá (1900-1976), egresada de la Facultad de Bioquímica de la UNR en 1920, y (hasta donde puedo saber) la primera mujer rosarina en obtener un título universitario. Mi papá contaba que le tiraban piedras cuando iba a la Facultad. Mi tía Susana Martorano cuenta que mi bisabuela trabajó de lavandera para ayudarla a pagarse los estudios. Mi abuelita ejerció como farmacéutica y también fue directora de escuela. Se casó dos veces, y enviudó otras tantas. Ella me contaba que le hubiera gustado, de chica, andar por la calle silbando, con las manos en los bolsillos de los pantalones.

Monday, March 06, 2006

acertijo

Fui a visitar al matricida. No hoy, ni ayer; fui hace varios años, catorce años. Ya debe haber salido. Tenía el pelo cortado al rape y un mameluco gris que de tan sobrenaturalmente bien lavado parecía un uniforme de cárcel, aunque aquello era una alcaldía y los únicos uniformados eran los canas. Tomaba serenamente mate. Creía todavía en las virtudes de su fuerza, y me estuvo hablando de eso; es decir, de la fuerza armada a la que había pertenecido hasta que, como gustaba decir su abogada defensora, la madre buscó la muerte a manos del hijo.
Yo iba con una pregunta: ¿era necesario?
La formulé así: ¿por qué?
"La vida así lo quiso," dijo.
Entonces le propuse el acertijo. Yo, que creía en la libertad, a un preso, le mostré el famoso acertijo: cuatro fósforos, dos verticales y uno horizontal en ángulo recto con los otros dos, y uno vertical en el medio, formando una pala cuadrada. Adentro, una moneda. Pregunta: cómo sacar la basurita de la pala moviendo sólo dos fósforos. Respuesta: corrés el fósforo horizontal hacia un lado, hasta que su punta toque el fósforo vertical de abajo, que ya no representará el mango sino el borde de la pala. Al fósforo que queda suelto, lo cambiás de lugar y lo convertís en el otro borde. Así, la pala cambia de sentido y la basura, o la moneda, queda automáticamente afuera. Moraleja: correrse hacia un costado, reconfigurar la Gestalt, y nos libramos de la basura. Hacer periferia de lo que parecía el centro, y viceversa. Confiar en la propia capacidad de reconstruir las cosas a un costado, de dar vuelta el mapa como Torres García, para que ese costado se convierta en centro, y nos libramos, sí, nos libramos de la basura. Mudarse llevándose con uno todo lo bueno, y dejar, donde estaba, la basura. Los que no aman, donde estaban. Los que no trabajan, donde estaban. Los que no disfrutan, donde estaban.
Yo creía en esto entonces. Tengo que creer ahora.

Friday, March 03, 2006

docente reclama salario

(Walser versus Kafka)

¿Es mi paranoia, o esta sección de comentarios es el maestro ninguneado de este post?

UPDATE: Piro, tu respuesta es de cuarta. Leés tan apurado los blogs de tus flamantes enemigos que se te pasan por alto los signos de interrogación. Lo de arriba es una PREGUNTA, no una afirmación. Salís como un boludo a defenderte de una acusación mía que jamás existió, ya que para constituir una acusación primero debería constituir una afirmación. Ahora bien: ¿quién es el paranoico acá, eh?
Vos, me parece.
Bastaba con decir: "no".
¿Dónde quedó tu famoso laconismo?

¡Seguimos queriendo a Cortázar!

Y seguimos, y seguimos...
Entre ayer y hoy, a lo que venía siendo un mano a mano entre Diego y quien suscribe, se le sumaron Daniel, con un aporte interesantísimo sobre el posmodernismo, y Florecita, quien rescata una posible valoración positiva a incluir en el término "adolescente". La sección de comentarios de "Dudo de todo" se convirtió así temporariamente en un foro de discusión civilizada, de alto nivel académico (Florecita estudia Letras en la UNR y Diego en Puán; Daniel por lo visto trae una excelente formación de algún lugar similar, quizás en arquitectura) donde me honra participar. Ejes de la discusión: ¿Cortázar, escritor adolescente? ¿El posmodernismo es cínico, o verlo así es un efecto cultural de los países de la periferia?
Para ver el milagro, hacer clic acullá.
(El post linkeado incluye enlace al post de "Póstumos" donde se originó la conversación.)

Nobleza obliga: para no "forumizarle" el blog a Diego, EAL habilita temporariamente comentarios.

Behave!

Thursday, March 02, 2006

Dr. Evil

una neurona empuja a la otra

Una ocurrencia ayer, en el instante de tiempo muerto en que esperábamos el ascensor, se interrumpía una conversación, de pronto hubo solamente silencio y la penumbra del palier: ¿cómo hubieran sido de distintos, de más felices, mis últimos veinte años si desde 1986 en adelante me hubiera parecido valioso algo que no fuese dinero... justo lo que no tuve? ¿Si todos estos años hubiera estado orgullosa de mis escritos en vez de estar avergonzada de mi pobreza? ¿Si mi atendible necesidad de cortar todo vínculo ideológico con una familia católica hasta el delirio no hubiera tomado la forma de la identificación con el estereotipo del judío malo...?

Llegó el ascensor, fuimos al videoclub, sacamos "Austin Powers" por $2. Con mi primo Andrés, mi único pariente sensato, compartimos algunos códigos (racionalidad, escepticismo, ética del trabajo: su independencia parece haber tomado la vía más productiva de la identificación con el estereotipo del buen protestante; aguante Max Weber) y algunos ritos: mirar videos o DVDs, comer fideos con salsa.
Trabajamos en lo mismo, además: edición de traducciones.

¿Estará en Internet el monólogo del Dr. Malo ante el grupo de autoayuda?
UPDATE: ¡¡¡Sí, está!!!

Dr. Evil (Mike Myers): The details of my life are quite inconsequential.
Therapist (Carrie Fisher): Oh no, please, please, let's hear about your childhood.
Dr Evil: Very well, where do I begin? My father was a relentlessly self-improving boulangerie owner from Belgium with low grade narcolepsy and a penchant for buggery. My mother was a fifteen year old French prostitute named Chloe with webbed feet. My father would womanize, he would drink, he would make outrageous claims like he invented the question mark. Some times he would accuse chestnuts of being lazy, the sort of general malaise that only the genius possess and the insane lament. My childhood was typical: summers in Rangoon, luge lessons. In the spring we'd make meat helmets. When I was insolent I was placed in a burlap bag and beaten with reeds, pretty standard really. At the age of 12 I received my first scribe. At the age of fourteen, a Zoroastrian named Vilma ritualistically shaved my testicles. There really is nothing like a shorn scrotum, it's breathtaking, I suggest you try it.
Therapist: You know, we have to stop.


Mike Myers, Austin Powers (1997)

FUENTE: http://www.whysanity.net/monos/evil.html