ADVERTENCIA: SÓLO PARA MUJERES
NERDSNo pensaba hablar de sexo en este blog. Pero hoy cumplo mi mayoría de edad internética: ¡un año exacto desde la fundación de mi blog anterior! Voy a hablar de sexo pero sólo de lo que pasa al respecto en mi cabezota, para no dañar privacidades de terceros. Y además tengo algo que decir sobre
el hombre del futuro. Hallada via Wimbledon, esta nota sobre el nuevo libro de Marian Salzman es una cosa a la vez tonta y delirante. ¿Cuándo el metrosexual fue "el más codiciado por las mujeres"? ¿Por cuáles mujeres? ¿Quién quiere un "übersexual" sólido y seguro y con la cara llena de crema, ADEMÁS?
Yo no.
No me gusta Schwarzenegger, no y no.
Ni Clooney.
Pero tampoco me gusta Woody Allen como antes, y Edward Norton -actor fetiche de este blog y del anterior- por más maquillaje
gore que se ponga (ver foto a la izquierda), no es más que un lindo chico de clase media de Maryland.
¿Y qué hay más acá de Maryland?
Anoche soñé con Mick Jagger, y la noche anterior soñé con... ¡Tomás Abraham! Dos hombres a quienes no conozco, o conozco sólo sus rastros: fotos, obras. Salvo por la extraña gracia salvaje, intensa, continua y como impelida por un fondo de desesperación que despliegan ante un micrófono o ante una audiencia, no da la impresión de que se parezcan demasiado entre sí. Mis dos sueños no eran pesadillas como cuando sueño con poetas, sino más bien todo lo contrario: eróticos, el tipo de sueños agradables en extremo sobre los que avergüenza dar demasiados detalles. Doy uno: todos éramos mucho más jóvenes en esos sueños que en la vida real. Jagger despertó mi curiosidad a los 16, después de "superada" (?) la etapa Beatles, y Abraham me hace acordar de modo asombroso a un personaje de una novela mía a quien los demás personajes de la novela apodan "El Ruso". (Al Abraham inventado por mi mente yo se lo decía en el sueño, con apodo y todo, y le encantaba. Pero el Abraham de verdad, que es rumano, tituló uno de sus ensayos "El serrumano"; temo que esta escena sería implausible.)
Si tuviera que crear un "tipo" a partir de esto, incluiría quizás a William Dafoe en la serie; o a todos sus personajes menos Bobby Perú. Pensaría en hombres flacos y huesudos, no muy altos, con algo de perruno, de rugoso, de simiesco. Hombres con cuerpos como árboles y dedos como ramas de árboles y anillos como cosas olvidadas, perdidas en la selva a la que pertenecen esos árboles. Hombres fibrosos, risueños, de bocas grandes, con una gracia hecha de desesperación, inteligentes pero del tipo
luftmensch: ni genios de los negocios ni idealistas. Desperdiciados, distraídos, gastados como por una intemperie, huelen a humo (pero no de tabaco: como de hojas secas, un humo de origen indefinido) y no tienen mucho bajo control; lo único tranquilizador en ellos es una cultura silvestre, la inútil inteligencia y una mezcla de ironía, optimismo e inocencia.
Desestresado por mis oportunas vacaciones, el departamento de producción de mi empresa Inconsciente Inc. se puso las pilas y les inventó texturas de piel, esas cosas de la piel que solamente se perciben de cerca: cierta suavidad o aspereza, cierta tensión, los matices azulados de las venas bajo lo pálido. Les inventó una personalidad. Los dos eran alocadamente alegres, pero con un tranquilizador desapego irónico en su pasión. Jagger era audaz, estoico, nocturno, gris oscuro,
inglés. Abraham era tierno, sensual, cálido, rojizo,
judío. Mi mente los había fabricado pegando pedacitos de recuerdos de cosas vividas con hombres de esos orígenes que llegué a conocer íntimamente. Hablaban, se reían y les causaban gracia mis chistes malísimos. No me adulaban: les causaban gracia de verdad, un rasgo de locura interesante. Lo mejor de Jagger era besarlo en la boca.
¿Cómo no haber codiciado ESA boca?
La del Jagger de antes, la del que sonaba como Iggy Pop en The Stooges. Aunque The Stooges, claro, era más punk. Lo punk me parece más
classy pero no necesariamente más sexy. Entre lo stone y lo punk estaría, para mí, el límite de lo sexy. Si un tipo es punk o ex punk ya me queda muy fuera de frecuencia, pero si es menos que stone no me despierta curiosidad. En la vida real puedo localizar a un ex chico stone debajo del mejor traje y una pila de guita, y luego rescatarlo; o divisar a un stone entre una multitud, y también ir al rescate. Un stone siempre pide que lo salven de sí mismo: no espera que lo salven de nada más.
¿Cómo se llamaría ese arquetipo, si lo fuera? ¿El stone-sexual? ¿El luftmensch-sexual? ¿El mex-sex? ¿El ürwald-sexual? (Es un tipo expresionista, de primera posguerra; su aspecto es peligroso, pero al final en el fondo resulta ser un dulce...) Dice Kris Kristofferson en una de sus peores películas (una de ciencia ficción con seres milenarios que salvan a los muertos en accidentes aéreos, reingresándolos a la vida a través de un
loop temporal) donde hace de viajero del tiempo: "Nunca vayas a la cama con alguien que esté más loco que vos". Bien: mi "tipo" radicaría en seguir, dentro de límites medianamente seguros, la regla contraria.
Con Déivid, en casa, tenemos un chiste: "El hombre de mi vida es Slavoj Zizek". Es un chiste raro,
freakish, el tipo de chistes que hacemos en casa. Continúa así: cada vez que nos nombran a Zizek tenemos que decir "¡wow!" como diciendo: "¡qué bombón!" en ese tono. Conozco, a mi pesar, la voz de Zizek, pero no la de Abraham. Me sería fácil: me anoto en primer año de Filosofía (CBC) de la UBA y voy a las clases y listo. Todos se preguntarían qué hace ahí esa señora. La palabra "señora" es una de las menos
sexies que existen; es casi tan poco sexy como la barba de Zizek. Pero a la barba de Abraham (en el sueño, acababa de afeitarse y tenía la cara muy suave) debe ser más interesante verla de cerca que a la de Zizek. Me sentaría en primera fila; me parecería a una de esas personas que no tienen un rumbo fijo en la vida, y que tardíamente se descubren embarcadas en una vocación perversa: maníaca, perseguidora de celebridades, o algo menos dramático. Gente que funciona movida exclusivamente por la curiosidad... sexual, claro. ¿Hay alguna otra?